Páginas web hechas a mano, su negocio bien puesto en Google, y una recepcionista con inteligencia artificial que contesta en español cuando usted está trabajando.
Una sola persona hace las tres cosas. Yo — Pedro Sosa, aquí en Exeter.
Los demás le esconden el número hasta que lo tienen en el teléfono, porque el número cambia según cuánto creen que puede pagar. El mío no cambia.
Sin presión y sin vendedor. Abro su página, su ficha de Google y sus horas más ocupadas, y le digo qué vale la pena hacer — incluso si la respuesta es nada.